martes, 9 de septiembre de 2014

AHÍ “VIENE VIENE EL INFORME PRESIDENCIAL JOVEN”



por Jesús.



El pasado 1º de septiembre del presente 2014 se llevó a cabo, como en cada año, el informe de labores que por Constitución debe realizar el presidente de México Enrique Peña Nieto. La vieja usanza hasta el sexenio del expresidente Felipe Calderon, consitía en todo un ritual que con el tiempo constó de diversas pero ligeras variaciones, dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro .
Referirse a informes de gobierno presidenciales de la República mexicana, conlleva a mencionar, entre otros, momentos de tragicomedia que pasaron a la posteridad. No pasan por alto el ligero llanto de López Portillo, las interrupciones a Miguel de la Madrid Hurtado debido al supuesto fraude elecctoral de 1988, los dicursos tecnócratas de Carlos Salinas, los silencios incómodos de Ernesto Zedillo y el impedimento de acceder a la Cámara de Diputados a Vicente Fox.
No obstante, lejos de “mentadas de madre” o silbidos, la reacción ante éste, el segundo informe de Peña, fue novedosa en cuanto a los motivos. Desde la misma noche del 1º de septiembre, ya en redes sociales se encontraban memes que mostraban la indignación y/o burla por ser utilizada la Plaza de la Constitución como estacionamiento para los asistentes a Palacio Nacional, so pretexto del informe.
Luego a partir de entonces, la protesta pública en general consistió en reprobar dicha acción, considerando que se trató de un insulto nacional, en tanto que plaza tan solemne fuera utilizada como “vil estacionamiento”. Las autoridades, al momento en que se escribe este artículo, ya ofrecieron disculpas, reconocieron el error, y como siempre, cerraron con la promesa de castigar a los responsbales.
Ahora bien, en tanto a la opinión de quien escribe, no se puede negar que es injustificable y reprobable el uso de la plaza citadina para la colocación temporal de vehículos, en tanto que éste puede consistir en infracción vial. Sin embargo, no queda claro el motivo de la indiganción ciudadana. ¿Se disgustan porque no pueden estacionar de igual forma y con libertad sus automóviles en la plaza? ¿O quizá porque en el zócalo capitalino es casi necesario recurrir a estacionamientos públicos, si uno no quiere ser multado o llevado al corralón? ¿O es que ya somos conscientes del hecho de que el informe de Peña Nieto es mero intento de reflejo de un “mundo feliz”, en el cual el presidente es el héroe y las Reformas estructurales la panacea que el país requiere, que por eso se prefiere señalar cosa tan banal?
No queda ser hipócrita, si el término lo permite, de indignarse ante tal hecho como falta de respeto, en una plaza donde el ambulantaje y el turismo (nacional y extranjero), entre otros, deja toneladas de basura y deterioro de la plaza histótica. Por otro lado, no queda hacer recuento de acciones populares que justifiquen tal indignación, como lo son los mitines, por ejemplo, del movimiento estudiandil en 1968, del Ejército de Liberación Nacional Zapatista (EZLN), o de los maestros agremiados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), puesto que es posible que el 99.9% de los quejosos (por redes sociales principalmente), siquiera hayan participado en los mismos.
Al respecto, hace un año aproximadamente aconteció el desalojo de los mismos profesores de la CNTE, por entonces la opinión pública en general fue de apoyo, y el rechazo a las acciones presidenciales fue mayor, dado el abuso de la fuerza pública ejercida y la campal en la que derivó; hoy día el rechazo se debe a, reitero, la colocación temporal de vehículos y no el rechazo, por decir algo, a las reformas que se han aprobado, como la energética o de telecomunicaciones.
Entonces, la ciudadanía parece que cada vez es menos consciente del poder, derechos y obligaciones que posee, tanto que se limita a señalar un acto inócuo e insignificante, dejando de lado temas por lo más importantes en tanto que le competen cívicamente, utilizando ahora lo que considera su única vía, las redes sociales (al respecto cabe recomendar el artículo del compañero Gustavo Martínez http://blogdelosmueganos.blogspot.mx/2014/08/hay-que-tomar-los-medios-otra-vez.html). Concluyendo que las redes sociales son una excelente vía, pero no son la única, y el compartir memes no es la mejor forma de hacerlas servir, que si bien son diverdidos y cada usurario es libre de compartirlos, no siempre generan la conscienca que quizá que se espere de ellos.

1 comentario:

  1. Coincido contigo en la reducción a la insignificancia en que nosotros los mexicanos hemos hecho de la redes sociales, herramienta que brinda una gran libertad de expresión, pero mas importante aún, la libertad de movilización e interconexión de sus usuarios, tan útil que puede ayudar a derrocar gobiernos como en las revueltas democráticas de la Primavera Árabe, y en cambio pareciera que nosotros sólo le hallamos utilidad para mofarnos de nuestra realidad a través de memes que se prestan más a la burla, pero carentes de sentido crítico Sin embargo, en cuanto a la pérdida de lo realmente importante que aconteció al 2do. Informe, el encabrone generalizado no sólo debe ser por la aprobación fasttrack de las reformas estructurales. La indignación se hace manifiesta por la prepotencia con la que nuestros "representantes" ejercen el poder, realizando la privatización de un espacio público, el más emblemático del país, para usufructo de la clase gobernante, donde un ciudadano de a pie en ninguna circunstancia podría hacer uso de tal manera de una plaza pública sin ser sancionado, ello no es debido a la envidia que se pueda tener al "¿Porqué ellos si y nosotros no?" es más bien a la evidente falta en que incurren nuestro gobernantes a la normatividad mexicana, en lo que parece una intención por no perder oportunidad de pisotear el tan cacareado Estado de Derecho. Mandando un mensaje entre lineas que nos dice acerca del uso de un espacio público que no es tan público y una normatividad selectiva que aplica a unos si y a otros no: el Zócalo puede ser utilizado para conciertos, "museos tecnológicos" que funcionan más como publicidad a una empresa que mantiene el monopolio telefónico o incluso -como fue en esta ocasión- en la conversión de la Plaza de la Constitución en un estacionamiento, y no así para la protesta o movilización ciudadana, por que ahí si te criminalizamos y desalojamos.
    El encabrone al menos de mi parte, proviene de un todo sobre la clase política que actúa impunemente y tiene secuestrado para su goce el ejercicio del poder público de mi país.

    El Rojillo.

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