Son las cinco de la tarde y espero que me sirvan mi café americano. En mis audífonos suena Miltones de Miles Davis, es una tarde grandiosa de café, jazz y de niños corriendo. La plaza está llena, hay niños jugando, mujeres platicando, perros, globos, helados y novios. Por fin ha llegado mi café caliente y amargo como lo acostumbro, tomo un sorbo mientras observo a una pareja fuertemente abrazada junto a un árbol. Él, un chico ebrio y ella una niña muy hermosa, bella es la palabra para describirle.
En mis audífonos morados ahora suena Black de Pearl Jam. Mientras tomo el café sigo observando a la pareja que ahora ya están separados. Están llorando, él no le mira y ella lo busca con su mirada pero él sigue mirando la nada del suelo, siguen tomados de la mano. Tomo otro sorbo y él está tallando algo en el árbol mientras ella se aleja llorando. Me siento enojado, quizás por la simpatía que sentía con el chico al recordarme cuando perdí a la luna, mejor dicho, cuando tuve que ir sentarme a la banca a esperar nuevamente el llamado de la luna para volver al juego de eso que llamamos amor.
Comienza a llover ligeramente, la atmosfera se llena de un aroma a tierra mojada y café, aunque la tarde se torna mas linda de mis ojos se desprenden lágrimas y comienzo a escribir en mi libreta verde. Carmen, la mesera, me rellena mi taza. Ahora suena Ven y camina conmigo. Comienzo a escribir con mi tristeza que recua los matices de mi relación con la luna y mis errores cometidos, que sé que volverán a mi camino. En la libreta planto una lágrima y con mi dedo trato de quitarla torpemente, al levantar mi dedo observo que en mi libreta se deforma la palabra pareja. La tinta se diluye con mi lágrima como el alcohol diluye el amor perdido.
Las promesas que se emanaron ahora las retomo, las promesas de un amor indestructible las vuelvo a escribir en mi libreta verde, las retomo porque sé que están en mí y en la luna. El amor que la luna me cobijó regresara y aunque hoy estoy en un abismo las palabras sanaran lo abierto. Sus abrazos son la calma de mi ser y mi mente cuando el teatro se torna falso e indescifrable. En un bolso cargo las esperanzas de ser un mejor hombre, un sueño llamado luna y una fantasía llamada luna. Esperando a la luna me encuentro en un vaivén de signos que ahora logro discernir. Los temblores, las ansias, el llanto y los tantos malestares van poco a poco perdiendo lugar esperando a la luna. Me transformaré en un cazador de estrellas y se las daré a la luna, porque esperándola no seré mas que un cazador de estrellas esperando mi regreso.
Carmen me pregunta si quiero otra taza de café, le respondo que necesito una cerveza. Ahora pongo en el reproductor El Presente de Julieta. Le agradezco a Carmen su trato y me marcho olvidándome de la lluvia que ya desde hace varios minutos había arreciado. Dirigiéndome al bar más cercano paso por el árbol de aquella pareja. En el árbol solo hay una marca, un tallado…un corazón que contiene la leyenda “K y mOH 10-14”.
En mi se vuelven las ganas de la cerveza y corro a ella…un cazador de estrellas esperando a la luna…un cazador de estrellas esperándote, Luna mía.
T.V.
“…tu locura es mi ciencia”
Marzo-2012

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