martes, 24 de abril de 2012

En la era de la información


Por: Josué

Ante las influencias constantes de la modernidad contemporánea, los flujos incesantes de información, la diversificación vorazmente veloz de la tecnología, los vaivenes de la economía, y las campañas mareadoras de la política no deja de sorprenderme lo fácil que se aceptan y se olvidan los modelos prefigurados por milenios de lo que solo se puede resumir como “cotidiano”. Nuestro mundo es tan implacablemente desenfrenado que la frase de la celebre Mafalda “Paren el mundo que me quiero bajar” es terriblemente precisa. ¿Y a que va todo esto? Se preguntarán, estimados escuchas-lectores.
Y es que nuestro mundo ha cambiado tanto, que vale la pena sentarse a reflexionar un poco acerca de eso que ya no somos y de lo que indiscutiblemente seguimos siendo.
Para empezar, imagine usted, como era el mundo de la información, hace apenas 100 años, (y digo a penas, pues a escala cosmológica 100 años no son más que un suspiro). Si su asunto era comunicarse con un ser querido, un hermano, madre, o novia que se encontrara lo suficientemente lejana como para comunicarse directamente, la única vía posible era “la carta”. El correo entonces, contenía una carga social inherente y fundamental. La comunicación es un acto vital del ser humano, eso nos queda claro, pero la forma y la diversificación que ésta ha tenido en el ultimo siglo es vertiginosa. Y regresemos al ejemplo. Imagínese escribiendo la carta, a “puño y letra” manchándose de tinta, corrigiendo y borroneando el texto, las ideas fluyendo a través del papel, el olor de los trazos, la velas consumiéndose iluminando las penumbras del atardecer veraniego. Y la emoción de transmitir, de comunicar algo a esa persona tan querida y distanciada. A la mañana habría que visitar el correo local y enviar ese trozo de papel, que a través de intrincados caminos, y pasando de mano en mano, por largas horas, días, quizá semanas y meses, comenzaría su largo recorrido, hasta llegar a las manos del destinatario, quien a su vez, compartiría la emoción de saberse vinculada con alguien más.
Un proceso sin duda emocionante, pero largo, la carta podía tardar semanas en llegar, si es que llegaba, y la respuesta tardaría aun más.
Hoy en día comunicarse es el pan nuestro, un proceso inmediato que vincula a todo el mundo con un clik, incluso tecnologías como el correo electrónico están siendo desplazadas por conexiones mas inmediatas, nadie puede negar la importancia de las redes sociales, ni que decir del papel fundamental de los teléfonos celulares, de los mensajes de texto, o del twitter.

Antaño la frase “Información es poder” era mas precisa, ahora tenemos acceso constante a la comunicación y por ende a la información, los eventos trascendentales diarios se conocen y transmiten en tiempo real, peligrosamente cargados de intenciones de terceros. Los medios masivos de comunicación están bien pertrechados en los mullidos tronos del quinto poder, pero esa masa de información no nos ha convertido a nosotros, receptores indefensos, en seres poderosos. Si antes el riesgo estaba en la incomunicación y la desinformación, hoy la recargada afluencia de información nos sume en la no menos riesgosa confusión. Y ahí se encuentra el punto central al que quiero llegar, estimado lector. La era de la comunicación, de la información, nos ha sumido en los infiernos de la confusión. Por que lo que nos dicen, es lo que conviene que sepamos, no lo que deberíamos saber, y este es un punto al que todos deberíamos permanecer atentos. Se vienen elecciones, guerras informativas que nos inundan, spots, publicidad y promesas, muchas promesas. Informémonos, esa es la consigna del día de hoy, pero no con lo que nos dicen, sino empapémonos de eso que no dicen, y así hagamos juicios valorativos de lo que viene en esta intricada era de la comunicación.       

jueves, 19 de abril de 2012

Radiohead en México


Por Hans.

Hoy día, queridos escuchas, les traigo a sus ojos, que a su vez -si leen esto en silencio- sonarán las mismas letras con las que hablan ¿curioso, no lo creen? bueno, es como cuando tenemos una canción en la cabeza y nos es imposible escucharla en ese momento por alguna razón, es posible que simplemente no se tengan los recursos. Ahora bien, ¿cuántas veces les ha pasado que escuchan algo sólo una vez y no les gusta? la vuelven a escuchar y les sigue sin gustar, en otra ocasión la escuchan nuevamente, y en esa vez al reproducirla hubo algo que les agradó y sin más la empiezan a ver con ojos -los del alma- distintos. Similar efecto causaban en mi las canciones de Miguél Bosé... está bien, no. Decía yo, efecto similar causaron en mi las canciones de una banda que ahora es considerada como la banda del siglo y me refiero -ustedes bien anticiparon por el título de éste pequeño escrito- a Radiohead. A saber; la primera vez que los escuché -por alguna grabación- no me gustaron, la segunda tampoco, la tercera podría bien decir Yo que hubo algo con alguien a quien me lo recordaba, tal vez por eso me empezaron a gustar, en aquel momento no veía la calidad musical que estos guardaban dentro de su arte, mas no podía dejar de relacionar a aquella persona con la banda inglesa que el día de ayer dio por terminada una gira de dos días en nuestro país.

Tiempo después ya no sólo me recordaban a alguien sino en verdad aprecié su arte, por supuesto su gran esfuerzo para hacer cosas que no sólo gustaban en mi sino ya tenía cierto significado. Entonces me di cuenta que ya no era un simple "chamaco", ahora era un "chamaco" al que le gustaba una buena banda de rock. Sin duda este tipo de acontecimientos -similares o distintos- ocurren en los fanáticos, para que se vuelvan fanáticos. Radiohead, que ayer dio su último concierto en la ciudad de México se le puede hacer la siguiente sentencia: "Fue bueno mientras duró". No quitaré el tiempo queridos lectores para hacerles una reseña, eso lo pueden leer en cualquier otro blog, les contarán sus amigos, lo verán en portales de internet, o tal vez no; no obstante, lo único por lo que escribo es para compartirles la siguiente toma.






Pd. Las fotos fueron tomadas por Hans. Acto seguido, esa banda me sigue recordando a aquella persona.

jueves, 12 de abril de 2012

¿El internet vs la música?


Por Josué.



Continuando con una antigua entrada de blog, una reflexión quedaba flotando en el aire: ¿Cómo era que una banda podía obtener el reconocimiento de un número importante de Fans, para lograr el estrellato, antes de la aparición de las nuevas tecnologías portátiles y el auge del Internet? La respuesta es sencilla, Chingandole!... es decir, primero había que comenzar a tocar un instrumento, no necesariamente ser un virtuoso, pero al menos poder tocar algunos covers, conocer las personas adecuadas, con los gustos similares e inquietudes paralelas y formar una “banda”. Después venían los ensayos de Garage, o en el sótano, la azotea, o el lugar donde se pudiera. Sacar algunas rolas de las bandas favoritas y poco a poco empezar a sacar material original. Si las circunstancias eran benignas, empezar a tocar frente a un publico, primero de amigos, en fiestas familiares, parrandas infernales o en algún barcito (pagando por tocar y no al revés). Haciéndose poco a poco de un nutrido grupo de fans y grupies.
Hasta este momento todo nos resulta familiar, es algo común hoy en día. Muchas bandas en este momento siguen ese proceso, incluso tal vez usted mismo, estimado lector. Pero en este punto hay un paso fundamental que muy pocas bandas logran: Firmar con una disquera, sacar un disco, sonar el la radio, y atraer la atención de millones de oídos. No es lo mismo tocar de vez en cuando ante los mismos 50 fans de siempre, (incluyendo a la Abuela y al perico) que ser una banda con disco de oro. Y esto era posible, casi exclusivamente, gracias al trabajo de los cazadores de talentos, las casas disqueras, y la inversión de una empresa privada (que eso es un sello disquero a final de cuentas). Es decir, imaginen el proceso técnico que implicaba el grabar un disco a gran escala, masivamente, para su distribución comercial mundial, y no piensen en un CD moderno, sino en uno de Vinilo. Difícilmente podías grabar uno en tu casa, solo las grandes disqueras tenían la posibilidad de tener estudios de grabación. La distribución de tu material era mucho más compleja y la única forma de llegar a los oídos de las personas era la radio, y no había forma de llegar a ella sin la intermediación de una disquera. En pocas palabras, había que chingarle y chingarle mucho, y al final también hacia falta algo de suerte y tocar las puertas adecuadas. 
La tecnología ha venido a facilitar el proceso de alcanzar oídos masivos, por ejemplo, la aparición del Cassette revoluciono la distribución de la música en la década de los 80’s y muchas bandas utilizaron su formato para darse a conocer entre sus fans, convirtiéndose después en productos de colección.   
Ya entrado el siglo XXI los formatos digitales han desplazado casi totalmente a los analógicos. La revolución tecnológica de la computadora y el Internet a su vez han venido a dar un vuelco total a la manera que se produce la música. El software también ha evolucionado constantemente hasta lograr lo que hace unas décadas parecía imposible: Tener un complejo estudio de grabación y producción musical en cualquier Computadora portátil o de escritorio. Hoy en día, cualquier banda con un conocimiento mínimo sobre software puede grabar con mucha calidad de audio un CD, y distribuirlo entre sus fans, o incluso venderlo. Pero lo que es mas importante, y es lo que motivo mi reflexión, gracias al Internet, se puede difundir el material musical de manera gratuita, y de forma masiva. Existen infinidad de plataformas especializadas en la difusión de la música,  el producto esta al alcance del usuario y las posibilidades son infinitas. Todo esto gracias a la libertad que nos ofrece el Internet
Un motivo simple pero contundente para sentarse a pensar un momento. Una razón más para defender la libertad de este medio, que por masivo, estoy seguro, ira desplazando a otros medios de comunicación, que no son libres, como la televisión y la radio, por lo tanto los ojos corrosivos del capitalismo están bien dispuestos sobre él, buscando arrancarle esa libertad que afortunadamente, un podemos disfrutar. 

domingo, 8 de abril de 2012

Semana Santa... A-dios!

Por Hans.

Hoy concluyó la semana llamada "Semana Mayor" y déjenme decirles queridos escuchas, ¡¡¡qué alivio!!! se preguntarán ¿por qué? muy sencillo. Por más que le veo motivos que quiero pasar por razonables sigo sin entender que si en un estado donde no se pretende imponer creencias religiosas, mucho menos decir que la religión católica es la mejor, entonces ¿por qué chingados tenemos días de asueto? bueno hasta el hombre más rico del mundo, quién habita en nuestro país, descansa. Me parece una tontería querer disfrazar que por mucho que seamos católicos -al menos parece ser en la mayoría de las familias- se de una semana de vacaciones. Caso contrario tenemos el cumpleaños de nuestro país, el cual sólo dura dos días y no todo una semana. La representación de la "Pasión de Cristo" realizada en Iztapalapa cada vez me convence más y más de que ya nadie quiere el papel de Jesús, en efecto, ya a nadie le interesa Jesucristo superestrella. Fuera del descanso que podamos tener no creo pertinente mezclar los festejos paganos de la iglesia con el de una nación. Y sé queridos escuchas que muchos agradecemos el descanso, pero de qué demonios sirve si hay una nación que no reacciona ante eventos eclesiásticos y que esos eventos para a un país, siempre he pensado que mi universidad no tiene nada que ver con los festejos de la iglesia.

Por lo menos este año queridos escuchas no me chuté Ben Hur.