Por Josué.
Continuando con una antigua entrada de blog, una reflexión quedaba flotando en el aire: ¿Cómo era que una banda podía obtener el reconocimiento de un número importante de Fans, para lograr el estrellato, antes de la aparición de las nuevas tecnologías portátiles y el auge del Internet? La respuesta es sencilla, Chingandole!... es decir, primero había que comenzar a tocar un instrumento, no necesariamente ser un virtuoso, pero al menos poder tocar algunos covers, conocer las personas adecuadas, con los gustos similares e inquietudes paralelas y formar una “banda”. Después venían los ensayos de Garage, o en el sótano, la azotea, o el lugar donde se pudiera. Sacar algunas rolas de las bandas favoritas y poco a poco empezar a sacar material original. Si las circunstancias eran benignas, empezar a tocar frente a un publico, primero de amigos, en fiestas familiares, parrandas infernales o en algún barcito (pagando por tocar y no al revés). Haciéndose poco a poco de un nutrido grupo de fans y grupies.
Hasta este momento todo nos resulta familiar, es algo común hoy en día. Muchas bandas en este momento siguen ese proceso, incluso tal vez usted mismo, estimado lector. Pero en este punto hay un paso fundamental que muy pocas bandas logran: Firmar con una disquera, sacar un disco, sonar el la radio, y atraer la atención de millones de oídos. No es lo mismo tocar de vez en cuando ante los mismos 50 fans de siempre, (incluyendo a la Abuela y al perico) que ser una banda con disco de oro. Y esto era posible, casi exclusivamente, gracias al trabajo de los cazadores de talentos, las casas disqueras, y la inversión de una empresa privada (que eso es un sello disquero a final de cuentas). Es decir, imaginen el proceso técnico que implicaba el grabar un disco a gran escala, masivamente, para su distribución comercial mundial, y no piensen en un CD moderno, sino en uno de Vinilo. Difícilmente podías grabar uno en tu casa, solo las grandes disqueras tenían la posibilidad de tener estudios de grabación. La distribución de tu material era mucho más compleja y la única forma de llegar a los oídos de las personas era la radio, y no había forma de llegar a ella sin la intermediación de una disquera. En pocas palabras, había que chingarle y chingarle mucho, y al final también hacia falta algo de suerte y tocar las puertas adecuadas.
La tecnología ha venido a facilitar el proceso de alcanzar oídos masivos, por ejemplo, la aparición del Cassette revoluciono la distribución de la música en la década de los 80’s y muchas bandas utilizaron su formato para darse a conocer entre sus fans, convirtiéndose después en productos de colección.
Ya entrado el siglo XXI los formatos digitales han desplazado casi totalmente a los analógicos. La revolución tecnológica de la computadora y el Internet a su vez han venido a dar un vuelco total a la manera que se produce la música. El software también ha evolucionado constantemente hasta lograr lo que hace unas décadas parecía imposible: Tener un complejo estudio de grabación y producción musical en cualquier Computadora portátil o de escritorio. Hoy en día, cualquier banda con un conocimiento mínimo sobre software puede grabar con mucha calidad de audio un CD, y distribuirlo entre sus fans, o incluso venderlo. Pero lo que es mas importante, y es lo que motivo mi reflexión, gracias al Internet, se puede difundir el material musical de manera gratuita, y de forma masiva. Existen infinidad de plataformas especializadas en la difusión de la música, el producto esta al alcance del usuario y las posibilidades son infinitas. Todo esto gracias a la libertad que nos ofrece el Internet
Un motivo simple pero contundente para sentarse a pensar un momento. Una razón más para defender la libertad de este medio, que por masivo, estoy seguro, ira desplazando a otros medios de comunicación, que no son libres, como la televisión y la radio, por lo tanto los ojos corrosivos del capitalismo están bien dispuestos sobre él, buscando arrancarle esa libertad que afortunadamente, un podemos disfrutar.


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