viernes, 19 de septiembre de 2014

El ejército mexicano y sus violaciones a los derechos humanos


Por Josué.



El  año pasado Cristof Heynes, relator especial de las Naciones Unidas en materia de Derechos Humanos, visitó nuestro país entre los meses de abril y mayo. Producto de esa visita, el funcionario de la ONU presento el negro panorama de nuestro país en esa materia, luego de entregar al gobierno federal un informe sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias realizadas por policías y militares. Consideró que esta situación se debe a deficiencias en el sistema jurídico, falta de capacidad de la policía y los jueces, aumento del crimen organizado y nula rendición de cuentas de los funcionarios encargados de procurar y administrar la justicia. En resumidas cuentas, la violación a los derechos humanos y la impunidad en México como una situación alarmante.
Cristof Heynes
          A poco menos de un año de esa visita, el 30 de Junio en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, justo entre los límites con Guerrero y Michoacán, cerca de los poblados de Arcelia y Huetamo un grupo del ejército mexicano, se enfrentó a una banda delictiva compuesta por 22 jóvenes de entre 16 y  24 años, el saldo oficial: la totalidad de esos presuntos delincuentes… asesinados y un militar herido. La parte oficial declaró que el enfrentamiento se dio lugar cuando desde una bodega, los presuntos delincuentes comenzaron a agredir a los militares y que estos, luego de un enfrentamiento de no más de media hora, lograron abatir en defensa propia a la totalidad de los delincuentes.  
           Sin embargo, los testimonios de dos testigos, una de ellas entrevistada por la revista Esquire México, apunta hacia una versión completamente distinta. Según la testigo, cuyo nombre no se indica por miedo a represalias, los delincuentes, luego de haberse rendido, fueron asesinados uno a uno por los militares, sin ninguna misericordia. De igual manera el testimonio de AP de una mujer que relató cómo vio que los soldados dispararon y asesinaron a su hija, Erika Gómez González (de 15 años) describe como la jovencita yacía en el suelo herida en la rodilla, los soldados llegaron, le dieron la vuelta al cuerpo (con vida) y le dispararon varias veces en el pecho, luego la volvieron a poner boca abajo.

           Reporteros de AP fueron a la escena y encontraron que no había suficientes balas como para que hubiera habido un tiroteo prolongado. Al menos 5 lugares de las paredes interiores mostraban un mismo patrón: una o dos marcas de balas rodeadas por un salpullido de sangre, lo que les hace pensar que varias personas fueron puestas de pie contra la pared al momento de recibir uno o dos tiros en el pecho.
Foto AP.


       Una situación indignante, muy a pesar de ser catalogados como delincuentes, recordemos que nadie puede ser acusado hasta que no sea demostrado lo contrario. Los hechos nos hablan de la impunidad con la que los militares llevan a cabo sus maniobras, sin ningún respeto a los derechos humanos. Ni siquiera en una guerra actos de este tipo pueden ser permitidos, mucho menos en un ejército que se jacta de ser un “ejército de paz” como los altos mandos militares lo declararon en cadena nacional este pasado 16 de Septiembre durante las transmisiones del desfile conmemorativo de los 204 años del inicio de la lucha de independencia.

              Desgraciadamente, estos actos no son situaciones aisladas, son la constante que nos da la prueba clara de la forma en que actúa el ejército, sobre todo en el contexto de la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones delictivas. Solo por citar algunas cifras, tomadas del informe de Amnistía Internacional  sobre abusos militares en el año 2009, un dato ya viejo es cierto, pero que nos da un panorama sobre los abusos de militares en nuestro país en los últimos tiempos, indica que a lo largo de los años 2006 al 2009, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) llevó a cabo investigaciones y formuló más de 45 recomendaciones sobre casos de violaciones de derechos humanos a manos de miembros del ejército. Solo en Ciudad Juárez, la Comisión Estatal de Derechos Humanos recibió 22 quejas por desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales de marzo de 2008 a septiembre de 2009. 
Abuso a todo lo que da

       Como mencionábamos al principio de esta entrada, en el 2013 la ONU mando recomendaciones a las cámaras de Diputados sobre este tipo de hechos propiciados por el ejército, en este año tenemos la situación de Tlatlaya, y hace unos días, el abuso judicial en zócalo capitalino previo a la ceremonia del “grito” con el "desproporcionado" operativo de seguridad aplicado por elementos del Estado Mayor Presidencial y la Policía Federal donde se incluyó la revisión a niños. Todos estos casos, más aquellos que no se mencionan aquí, son parte del mismo problema de impunidad, de abuso de poder, nos hablan de la inoperancia de las instituciones cuyo deber es la salva guarda de los ciudadanos y que la justicia no existe en nuestro país, o está al alcance solo de aquellos que la pueden comprar. Nos hablan de un sistema podrido, de una élite política interesada solo en la acumulación de poder y que los ciudadanos de a pie, que no tenemos camionetotas para estacionarlas en el zócalo, los que viajamos todos los días en el metro, los que pagamos impuestos o que somos víctimas del desempleo, la pobreza y la delincuencia, estamos desamparados frente a un sistema inhumano, que pisotea nuestros derechos impunemente si con ello puede alcanzar o defender sus fines individuales, o de partido. Una triste panorámica, es cierto, pero que solo puede cambiar con la organización, la denuncia, la protesta, y pospuesto si nunca nos callamos y hacemos que nuestras voces dispersas se hagan una y griten al unísono que estamos hartos y que queremos y necesitamos un cambio verdadero, un cambio de sistemas, no de colores de partido.

Hasta la próxima.


Revisión de niños(as) en el Zócalo



Fuentes:





martes, 9 de septiembre de 2014

AHÍ “VIENE VIENE EL INFORME PRESIDENCIAL JOVEN”



por Jesús.



El pasado 1º de septiembre del presente 2014 se llevó a cabo, como en cada año, el informe de labores que por Constitución debe realizar el presidente de México Enrique Peña Nieto. La vieja usanza hasta el sexenio del expresidente Felipe Calderon, consitía en todo un ritual que con el tiempo constó de diversas pero ligeras variaciones, dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro .
Referirse a informes de gobierno presidenciales de la República mexicana, conlleva a mencionar, entre otros, momentos de tragicomedia que pasaron a la posteridad. No pasan por alto el ligero llanto de López Portillo, las interrupciones a Miguel de la Madrid Hurtado debido al supuesto fraude elecctoral de 1988, los dicursos tecnócratas de Carlos Salinas, los silencios incómodos de Ernesto Zedillo y el impedimento de acceder a la Cámara de Diputados a Vicente Fox.
No obstante, lejos de “mentadas de madre” o silbidos, la reacción ante éste, el segundo informe de Peña, fue novedosa en cuanto a los motivos. Desde la misma noche del 1º de septiembre, ya en redes sociales se encontraban memes que mostraban la indignación y/o burla por ser utilizada la Plaza de la Constitución como estacionamiento para los asistentes a Palacio Nacional, so pretexto del informe.
Luego a partir de entonces, la protesta pública en general consistió en reprobar dicha acción, considerando que se trató de un insulto nacional, en tanto que plaza tan solemne fuera utilizada como “vil estacionamiento”. Las autoridades, al momento en que se escribe este artículo, ya ofrecieron disculpas, reconocieron el error, y como siempre, cerraron con la promesa de castigar a los responsbales.
Ahora bien, en tanto a la opinión de quien escribe, no se puede negar que es injustificable y reprobable el uso de la plaza citadina para la colocación temporal de vehículos, en tanto que éste puede consistir en infracción vial. Sin embargo, no queda claro el motivo de la indiganción ciudadana. ¿Se disgustan porque no pueden estacionar de igual forma y con libertad sus automóviles en la plaza? ¿O quizá porque en el zócalo capitalino es casi necesario recurrir a estacionamientos públicos, si uno no quiere ser multado o llevado al corralón? ¿O es que ya somos conscientes del hecho de que el informe de Peña Nieto es mero intento de reflejo de un “mundo feliz”, en el cual el presidente es el héroe y las Reformas estructurales la panacea que el país requiere, que por eso se prefiere señalar cosa tan banal?
No queda ser hipócrita, si el término lo permite, de indignarse ante tal hecho como falta de respeto, en una plaza donde el ambulantaje y el turismo (nacional y extranjero), entre otros, deja toneladas de basura y deterioro de la plaza histótica. Por otro lado, no queda hacer recuento de acciones populares que justifiquen tal indignación, como lo son los mitines, por ejemplo, del movimiento estudiandil en 1968, del Ejército de Liberación Nacional Zapatista (EZLN), o de los maestros agremiados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), puesto que es posible que el 99.9% de los quejosos (por redes sociales principalmente), siquiera hayan participado en los mismos.
Al respecto, hace un año aproximadamente aconteció el desalojo de los mismos profesores de la CNTE, por entonces la opinión pública en general fue de apoyo, y el rechazo a las acciones presidenciales fue mayor, dado el abuso de la fuerza pública ejercida y la campal en la que derivó; hoy día el rechazo se debe a, reitero, la colocación temporal de vehículos y no el rechazo, por decir algo, a las reformas que se han aprobado, como la energética o de telecomunicaciones.
Entonces, la ciudadanía parece que cada vez es menos consciente del poder, derechos y obligaciones que posee, tanto que se limita a señalar un acto inócuo e insignificante, dejando de lado temas por lo más importantes en tanto que le competen cívicamente, utilizando ahora lo que considera su única vía, las redes sociales (al respecto cabe recomendar el artículo del compañero Gustavo Martínez http://blogdelosmueganos.blogspot.mx/2014/08/hay-que-tomar-los-medios-otra-vez.html). Concluyendo que las redes sociales son una excelente vía, pero no son la única, y el compartir memes no es la mejor forma de hacerlas servir, que si bien son diverdidos y cada usurario es libre de compartirlos, no siempre generan la conscienca que quizá que se espere de ellos.