miércoles, 21 de marzo de 2012

Con las tripas de Hule al aire

Por Josué

En nuestra última entrada de Blog, Hansel, haciendo una buena crítica a la música que sirve de influencia a las nuevas generaciones, y el objetivo desdeñable, que es el enriquecimiento económico como fin del proceso creativo, no pude dejar de pensar en el arte en general, sobre todo en el marco de nuestra sociedad capitalista.
Durante siglos, el arte, entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, se ha transformado y modificado gracias al fin inherente de la comunicación de ideas. Es decir, las ideas son el fin tácito necesario que busca comunicar el artista y el medio para alcanzar ese fin es el trabajo creativo, talentoso y  original que plasme su sello en esa búsqueda, cabe aclarar, una búsqueda constante y no siempre concluyente.
O al menos eso era lo que el artista buscaba hasta que el arte, como la mayoría de las actividades de la vida, se vio mancillado por los intereses brutales del capitalismo salvaje. Y entonces, el arte se volvió una mercancía consumible, un producto prefabricado, idealizado, fomentado por altas burguesías que, citando a Avelina Lésper, “invierten dinero en ello, porque les sirve para evadir impuestos y para legitimarse socialmente”.
Dentro del discurso capitalista, y bajo la capa gruesa de la globalización se fomenta un arte relativista según el cuál todo es arte y todos pueden ser artistas por el simple hecho de construir un discurso (y entonces, un montón de tripas amorfas de hule destruyen la imagen urbana de la ciudad de México, con un sinfín de cháchara discursiva y una completa falta de sentido estético). 
"Raices" de Rivelino... pinches tripas feas

El medio ya no importa, porque el artista ya no es un artesano, ya no se ensucia de polvo de mármol, o de pintura seca, es un pensador, un intelectual pomposo (y mamón) que crea un concepto y contrata a un montón de obreros mexicanos (que no tienen crédito alguno sobre la obra) para montar su “instalación”.
El arte, finalmente, es una imagen frívola producto de nuestra realidad posmoderna, que se basa en un concepto vacio y baladí  que ya ni siquiera se molesta en retratar la realidad, mucho menos en criticarla. Porque sencillamente, funciona bajo las reglas del mercado, y el objetivo del artista ya no tiene que ver con el arte, sino con la ganancia.
"La cama" de Tracey Emin...¿¿¿¿eso es arte????
No nos sorprenda entonces, que todas las ramas del arte se encuentren en una triste decadencia, y nos cansemos de escuchar en las radios comerciales, melodías repetitivas, mensajes vacios, y tonaditas pegajosas que amodorren nuestras mentes… Que mejor razón para apagar la radio (y/o la televisión) y escuchar NEURAL RADIO. ¿O usted que opina estimado lector-escucha?

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