Por Hans.
Ya en ocasiones me he disculpado por cometer errores, me parece lo más sensato después de cometerlos luego no sé cómo empezar a cambiar mi error, seguramente los psicoanalistas me dirán que aceptar es el primer paso, me parece -aunque me cuesta trabajo- admisible, es decir, declararse ignorante ante la incógnita es el primer paso para saber, conocer, etc.; y en ese sentido creo que aceptar es comenzar a mover. Ahora bien, supongo que nadie está libre de cometer un error, también supongo que la techné irá mejorando hasta perfeccionar el arte de cagarla o de cometer ningún error, también supongo que con las flechas que signa cupido ayudará tal el autocorrector de los procesadores de textos que tanto nos facilitan la escritura; pero ya ven, luego hay cada caso.
Asimismo supongo que la llamada auto-critica, el volver a flexionar, los versos que salen del amanecer sereno y las voces que nos importan escuchar ayudan a complementar esas cosas que busca el hombre en el arte, ya saben, lo bello, lo sublime, lo terrible, lo que me gusta y lo que disgusta. Eso que se entiende cómo lo bueno, es cuando algo está en mi cabeza y logro plasmarlo en la materia tal cuál lo pensé, entiendo ésto como lo bueno -aplicado en el sentido de lo creado-. En fin después de mucho pensarlo, analizarlo, platicarlo, regresamos... y las noticias serán mejores aún cuando les ofrecemos primero una disculpa; dirán que somos cual moscas vulgares que evocamos todas las cosas.
De nuevo de qué nos preocupamos, somos jóvenes y olemos a primavera, también hacemos siluetas en el cielo.

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