jueves, 29 de mayo de 2014

Quién esté libre de pecado...

Por Hans.

Ya en ocasiones me he disculpado por cometer errores, me parece lo más sensato después de cometerlos luego no sé cómo empezar a cambiar mi error, seguramente los psicoanalistas me dirán que aceptar es el primer paso, me parece -aunque me cuesta trabajo- admisible, es decir, declararse ignorante ante la incógnita es el primer paso para saber, conocer, etc.; y en ese sentido creo que aceptar es comenzar a mover. Ahora bien, supongo que nadie está libre de cometer un error, también supongo que la techné irá mejorando hasta perfeccionar el arte de cagarla o de cometer ningún error, también supongo que con las flechas que signa cupido ayudará tal el autocorrector de los procesadores de textos que tanto nos facilitan la escritura; pero ya ven, luego hay cada caso.

Asimismo supongo que la llamada auto-critica, el volver a flexionar, los versos que salen del amanecer sereno y las voces que nos importan escuchar ayudan a complementar esas cosas que busca el hombre en el arte, ya saben, lo bello, lo sublime, lo terrible, lo que me gusta y lo que disgusta. Eso que se entiende cómo lo bueno, es cuando algo está en mi cabeza y logro plasmarlo en la materia tal cuál lo pensé, entiendo ésto como lo bueno -aplicado en el sentido de lo creado-. En fin después de mucho pensarlo, analizarlo, platicarlo, regresamos... y las noticias serán mejores aún cuando les ofrecemos primero una disculpa; dirán que somos cual moscas vulgares que evocamos todas las cosas.

De nuevo de qué nos preocupamos, somos jóvenes y olemos a primavera, también hacemos siluetas en el cielo.

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