Por Josué.
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| Un buen libro sobre androides |
Muchos de los conceptos
entendidos y practicados por la ciencia, han salido de la literatura, aun
cuando la relación epistémica entre ambos productos culturales podría parecer
muy lejana. Conceptos como los viajes espaciales, la televisión, el teléfono,
el Internet, o mas intrincados como el de “Terraformación” provienen de la
literatura.
La idea de un
hombre compuesto por circuitos mecánicos es decir un “Ciborg” (de Cyber:
Cibernetico y Org: Organismo) tiene los mismos orígenes, en la imaginación
siempre inquieta del hombre.
En teoría, un
Ciborg es un ser humano, nacido como tal, de padres humanos, un organismo vivo,
pero que ha mejorado o sustituido sus habilidades motoras o vitales con
implantes cibernéticos de los que incluso depende para sobrevivir, esto es
importante, pues no se debe confundir un Ciborg, con un Androide, (este ultimo
no es un organismo vivo, sino una máquina, un robot antropomórfico, es decir,
de forma humana).
Si tomamos en
cuenta al pie de la letra este concepto, –– eso que salio a la luz dentro de la
ciencia ficción ––, actualmente es una realidad latente desde hace algunos
años, es decir, una persona que cuente con un marcapasos, es de alguna manera
un Ciborg, pues la persona sería incapaz de sobrevivir sin dicho aparato, mismo
caso, de los implantes cocleares que le permiten la audición a personas sordas,
por medio de un micrófono insertado al nervio auditivo, organismos vivos
fusionados con tecnología. Tenemos incluso disciplinas científicas como la Ingeniería Biomédica que destaca precisamente por la creación de
implantes y prótesis, que le devuelven la movilidad a personas invalidas. Una
tecnología enfocada para el beneficio del hombre.
Sin embargo, yendo
más allá, el hombre actual, es cada día más dependiente de la tecnología, de
una manera incluso enfermiza e idiotizante, toda la información con la que
interactuamos proviene de medios tecnológicos como la televisión, el radio o en
Internet. La tecnología de los celulares, por ejemplo, cuyo origen era
simplemente un teléfono móvil, se ha venido desarrollando en la última década,
de tal manera que, también nos mantienen insertados en las redes sociales, son
medios de entretenimiento, y contienen un sin fin de aplicaciones o gadgets que
los convierten incluso en partes fundamentales de la vida diaria de las
personas, un elemento del que les es psicológicamente imposible separarse.
Pregúntese usted mismo, estimado lector, ¿puede intencionadamente dejar ese
aparato recluido en su casa al salir por las mañanas?, ¿puede usted sobrevivir
y re-adaptarse a la vida sin ese pequeño y frágil aparato?, si se le descompone
o se lo roban, ¿cuanto tiempo puede pasar “incomunicado”? Si ha respondido negativamente a estas
preguntas quizás usted dependa de esa tecnología, quizá usted también entre en
la categoría de Ciborg.
Estoy
conciente que biológicamente aun no nos implantamos celulares, pero nuestra
dependencia a la tecnología es tal, que no me sorprendería que pronto las
personas se inserten celulares al cerebro, para poder twitear en tiempo real en cualquier momento y en cualquier lugar en
el que se encuentren y no es que crea que se algo moralmente reprobable,
simplemente es un tema mas para la reflexión, en este blog que mas que dar
respuestas, siempre esta preguntando cosas, y precisamente con una pregunta he
de cerrar esta Entrada, ¿que tanto es
permisible el volvernos dependientes o esclavos de la tecnología en un mundo en
constante cambio, donde históricamente sabemos, que nada permanece
eternamente?



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